jueves, 20 de diciembre de 2012

Yo soy una elección

Por Bernardo Villar



El ser humano no ES de cierto modo como una condena de la que no puede escapar. El ser humano aprende a serlo al estar inserto en un grupo que del cual ha aprendido un modo específico de ver el mundo y relacionarse con él.

El ser humano aprende quién es (o más bien se inventa quién es) a través de lo que el entorno le dice que es, no solo es inevitable, sino que no existe otro modo. Así, cuando el ser humano es arrojado a un mundo que ya es como es, se ve expuesto a la retroalimentación de éste: Los padres lo ven de cierto modo y le hacen saber que ES de ese modo, también la familia, los amigos, la escuela le van dando información con la que el se humano va armando el rompecabezas de su identidad. Además, cada experiencia vivida le da información con la que va enriqueciendo esa idea que tiene de si.

Así, condicionado por su rol social como hombre o mujer en que se desarrolla, entorno religioso en el que se mueve, etc., el ser humano va creando una identificación con lo que éste considera es él (o ella) de modo tan profundo que no puede ver que no ha tenido oportunidad de elegir y que lo que considera su naturaleza no ha sido otra cosa que un aprendizaje.

Solo cuando el ser humano se da cuenta de que quien está siendo no es otra cosa que una elección (que no ha tenido oportunidad de hacer conscientemente) y que por lo tanto puede elegir otra cosa, ahora de modo consciente, podrá estar en la posibilidad de transformar quién es en quien elige ser; y al hacerlo se abren para él nuevas posibilidades antes ocultas, de resultados extraordinarios.

En pocas palabras, eres quien eres porque has aprendido a ser de tal modo y eso condiciona tus resultados, hacer una elección diferente y un compromiso con ella te dará resultados distintos. El secreto está en no perder de vista que aún eso es una elección.


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